El 1 de noviembre de 1998, hace 28 años, el huracán Mitch salió de Honduras por la frontera con El Salvador. Había entrado la noche del 29 al 30 de octubre de 1998, después de pasar días casi detenido frente a Guanaja como huracán categoría 5, con vientos de más de 250 kilómetros por hora, recuerda Criterio.hn.
Los números todavía impresionan. Según el informe de la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) citado por Criterio, murieron unas 7.000 personas, más de 8.000 quedaron desaparecidas y unas 12.000 resultaron heridas. Cerca de 1,5 millones de hondureños fueron afectados y 285.000 perdieron su casa.
Un país partido
Alrededor del 60 % de la red vial sufrió daños graves y se destruyeron 189 puentes. Unos 4,2 millones de personas, casi el 70 % de la población, se quedaron sin agua. Según la FAO, el 70 % de los cultivos quedó destruido o muy afectado. Los daños sumaron 3.793,6 millones de dólares.
Las autoridades de entonces dijeron que el país “ha retrocedido en sus expectativas de desarrollo unos 30 años”.
No fue solo la lluvia
Antes de Mitch, el 77 % de los hondureños vivía en pobreza y el ingreso por persona era de 713 dólares al año. Muchas colonias de las ciudades estaban en zonas de inundación y derrumbe.
Por eso, un informe de 2002 sobre riesgos naturales concluyó que “son razones antrópicas las que explican la magnitud de la catástrofe”. Es decir, la pobreza, la falta de planificación y el abandono del Estado hicieron que la tormenta matara a tantos.
Santa Rosa de Aguán, 28 años después
En Santa Rosa de Aguán, Colón, murieron más de 43 personas y barrios enteros desaparecieron. Según Criterio, la comunidad sigue siendo vulnerable y pide inversión y “justicia climática”.
La pregunta sigue abierta: si un huracán como Mitch llegara hoy, ¿estarían más seguras las familias que viven en las orillas de los ríos y en las laderas?
Claves
- Unos 7.000 muertos y más de 8.000 desaparecidos en Honduras.
- 285.000 personas perdieron su casa.
- Daños por 3.793,6 millones de dólares.
- Los informes atribuyen la magnitud de la tragedia a la pobreza y la falta de planificación.


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