Estados Unidos vota este martes 3 de noviembre. No está en juego la Casa Blanca, pero sí el control de la Cámara de Representantes y del Senado, hoy en manos de los republicanos. El resultado definirá cuánto margen tendrá el presidente Donald Trump para sostener su agenda en los dos años que le quedan de mandato, según Proceso Digital.
Más de 57 millones de personas votaron por adelantado. Los sondeos de última hora favorecen a los demócratas en la Cámara de Representantes y anticipan una pelea cerrada en el Senado, según el mismo medio.
Lo que se juega Honduras
Para Centroamérica, Washington ha priorizado el control migratorio, las deportaciones y los acuerdos de seguridad, con poco énfasis en las causas que obligan a la gente a migrar. Un Congreso con más demócratas podría condicionar la ayuda a la transparencia, los derechos humanos y el fortalecimiento de las instituciones; una mayoría republicana favorecería la continuidad de la contención migratoria y la cooperación policial, según el análisis de Proceso Digital.
Pero los expertos advierten que no hay que esperar un cambio de fondo. El analista Lester Ramírez considera que una victoria demócrata podría abrir debates sobre los recursos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), aunque las líneas centrales de la estrategia migratoria y de seguridad hacia Centroamérica seguirían igual.
El economista Julio Raudales, rector de la Universidad José Cecilio del Valle, coincide: una derrota republicana podría desgastar a Trump, pero no frenaría necesariamente sus políticas comerciales, tributarias y migratorias, porque dependen en buena medida de facultades del presidente.
El diputado nacionalista Antonio Rivera Callejas cree que “la Cámara de Representantes tiene altas probabilidades de volver a manos demócratas”. Advirtió que una desaceleración económica o más tensión política en Estados Unidos golpearía a los países que dependen de las remesas, como Honduras.
Una hondureña, acusada de votar sin ser ciudadana
En la víspera de la elección, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a 63 extranjeros de delitos electorales, entre ellos decenas de latinoamericanos, según Proceso Digital con información de EFE. Entre los señalados está la hondureña Mariela Elizabeth Avila Ortiz, de 33 años, residente permanente legal, acusada en Tennessee de presuntamente votar en las elecciones de 2024. Como en todo proceso, se presume su inocencia hasta que un tribunal decida.
El fiscal general, Todd Blanche, dijo en un comunicado que se trata del “mayor incremento en las detenciones por fraude electoral desde que el presidente (Donald) Trump regresó al cargo”.
La pregunta que queda para Honduras es si, gane quien gane, alguien en Washington pondrá sobre la mesa las causas de la migración, o si la relación seguirá reducida a deportaciones y seguridad.
Claves
- Hoy se elige el Congreso de EE. UU.; no está en juego la presidencia.
- Para Honduras: deportaciones, ayuda condicionada, seguridad y remesas.
- Analistas no esperan un cambio de fondo en la política migratoria.


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